26 marzo, 2017

Y volvemos al pregón de Semana Santa en Jerez


By Jerezplataforma (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC BY 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/3.0)], via Wikimedia Commons 

Es un tema recurrente y yo como don Erre que Erre.Todos los años la misma historia. Yo protesto. Y ellos repiten. Como un bucle que nos lleva al infinito.
Nos acercamos al último domingo de Cuaresma y por tanto nos acercamos al pregón de Semana Santa.
Durantes estos días, zapeando, me he encontrado en Onda Jerez, reposiciones antiguas de los años 90 del pregón de Semana Santa de entonces.
Algunos de ellos se hicieron en la Iglesia de San Miguel porque por entonces el Teatro Villamarta estaba cerrado.
En estas grabaciones de entonces podemos apreciar que el templo de San Miguel es inigualable para esta celebración religiosa. No ya por la misma belleza intrínseca del templo del arcángel, sino porque una celebración religiosa donde se luce es un sitio religioso, en un sitio sagrado.
Sigo insistiendo año tras año, sin que nadie me lo razone y me convenza, que el Teatro Villamarta no es el sitio más adecuado para el pregón.
Primero, porque es un sitio público - ese afán de ocupar lo público -  y estamos hablando de un acto religioso. Si damos paso a esto, mañana podemos tener a los Testigos de Jehová pidiendo el mismo espacio público - con todo el derecho del mundo - o a los mismos de Hazte Oír presentado alguna campaña de las suyas. Es lo que va a ocurrir si el Teatro no se dedica a lo que se tiene que dedicar.
Y luego, la falta de respeto - en mi opinión, claro - de las hermandades jerezanas al lugar sagrado por excelencia que es el templo y en donde se encuentra el sagrario, sitio donde para los católicos - además de en el prójimo - está presente Jesús. Desconozco si en el escenario del Villamarta llevan un sagrario para tal ocasión.
No sé... cada vez veo más a los cofrades jerezanos huir más de los templos. Parece que les molesta la casa del Señor. A la mínima, a la calle. Lo último son varios Vía Crucis por las calles de Jerez. ¿Para qué creen que están si no esos catorce números romanos con una cruz, y a veces, con alguna imagen en las paredes de los templos? Pues no vale. No les vale. Ellos, a la calle.
Tanta calle está haciendo desaparecer el silencio, el recogimiento y el respeto a la casa de Dios. La religión ha dejado de ser algo íntimo para convertirse en un pseudo folclore externo: síntoma de una casta clerical que parece no tener recursos imaginativos para atraer a los fieles al templo y que han tirado la toalla y se van por el camino fácil: la fiesta en la calle. Aunque lleven a un muerto y crucificado sobre sus espaldas. Qué mas da. Si al final, todo esto, termina siendo teatro. Puro teatro.
Hasta el último domingo de cuaresma del año que viene, que hablaremos de lo mismo, si Dios quiere.

22 marzo, 2017

Los silencios cómplices

Silencios cómplices

Hazte Oír y su autobús le está haciendo un daño inmenso a la nueva imagen de la Iglesia Católica que pretende dar el Papa Francisco.

El Papa Francisco ha dejado la rigidez moralista de Juan Pablo II sobre la transexualidad con una opinión que hizo temblar a muchos ultras dentro de la Iglesia. En el viaje de regreso desde Gergoia y Azerbaiyán a finales de 2016 el Papa dijo:
"El año pasado recibí una carta de un español que me contaba su historia de niño y de joven. Era una niña, una niña que había sufrido mucho, porque él se sentía chico, pero físicamente era una chica. Se lo contó a su mamá -ya de 22 años- le dijo que quería hacer una operación quirúrgica y todas estas cosas. Y la mamá le pidió que no lo hiciera mientras ella estuviera viva. Era anciana, y murió poco después. Se hizo la operación, es empleado en un ministerio de una ciudad de España".

"Fue a ver al Obispo: el Obispo lo ha acompañado tanto. Un buen Obispo: "perdía" tiempo - perdía entre comillas - para acompañar a este hombre. Y después se casó; cambió su identidad civil, se casó y me escribió una carta que para él habría sido un consuelo venir con su esposa: él, que era ella, pero es él. Y los recibí. Estaban contentos. En la colonia en donde él vivía había un viejo sacerdote, de ochenta años, el viejo párroco, que había dejado la parroquia y ayudaba a las monjas, allí en la parroquia... Y había uno nuevo. Cuando el nuevo párroco lo veía, le gritaba desde la banqueta: "¡Te vas a ir al infierno!". Cuando se encontraba con el viejo, le decía: "¿Desde hace cuánto no te confiesas? Ven, ven, vamos que te confieso y podrás tomar la Comunión. ¿Has entendido? La vida es la vida, y hay que tomar las cosas como vienen. El pecado es el pecado. Las tendencias o los desequilibrios hormonales dan muchos problemas y debemos estar muy atentos a no decir: "Todo es lo mismo, hagamos fiesta". No, esto no".

"Cada caso hay que acogerlo, acompañarlo, estudiarlo, discernir e integrarlo. Esto es lo que haría Jesús hoy. Por favor, no digan: "¡El Papa santificará a los trans!". Por favor ¿eh? Porque ya estoy viendo las primeras páginas de los diarios. No, no. ¿Hay alguna duda en lo que he dicho? Quiero ser claro. Es un problema moral. Es un problema. Es un problema humano. Y se debe resolver como se puede, siempre con la misericordia de Dios, con la verdad, como hemos hablando en el caso del matrimonio, leyendo toda la [Exhortación apostólica] Amoris Laetitia, pero siempre así, pero siempre con el corazón abierto.

Algo muy lejano como podemos ver de la postura tránsfoba de Hazte Oír, organización que se considera 'cristiana'.

El arzobispado de Madrid, con Osoro a la cabeza y de la misma cuerda del Papa (y en las antípodas del resto de la Conferencia Episcopal) ha desvinculado muy claramente a la Iglesia del autobús naranja.

En el semanario Alfa y Omega el arzobispado también se pronuncia:

El bus tránsfobo de HazteOir es “una iniciativa de un grupo que no representa a la Iglesia, aunque quiera presentarse como la voz de una parte de los católicos. Y eso es un problema serio”. El semanario de la Archidiócesis de Madrid, Alfa y Omega, sacude una dura andanada contra los grupos ultracatólicos en su editorial de este jueves.

En el mismo, que lleva por título "Dejemos a los niños en paz”, la revista –que se distribuye todos los jueves con el diario ABC– subraya que “es evidente que en la trinchera hay oportunidades de negocio”, pero advierte que “la comunidad católica debería resistirse a los cantos de sirena de quienes se erigen en paladines de la pureza doctrinal con propuestas que más tienen que ver con la toma del poder al asalto que con convencer al otro con razones y testimonios de vida”.

Para el semanario católico, “campañas como la del autobús solo consiguen fortalecer en sus posiciones a quien piensa de forma distinta y generan división entre los católicos. Por eso resultan contraproducentes, salvo que el objetivo real sea instrumentalizar reivindicaciones nobles como la libertad educativa para aumentar la propia capacidad de influencia social”.


Lleva razón el arzobispado: el autobús divide a los católicos. Entre ultras y progresistas. O lo que es lo mismo. Los partidarios de Francisco y sus contrarios, porque realmente todo esto es un pulso de poder utilizando a las personas transexuales de por medio.

Pero lo que más inquieta son los silencios. Los silencios de los obispos nos lo imaginamos. Valen más que mil palabras. Pero ¿Y el silencio de sacerdotes y diáconos, y especialmente, de hermanos mayores de cofradías en Andalucía?

Esta división entre católicos, esta guerra continua a diaria contra el mundo homosexual por una parte muy escandalosa de la Iglesia, donde hace que cada día te levantes con un titular homófobo por parte de católicos, me consta que está inquietando a mucha gente comprometida por la Iglesia. Son ya varias y cada vez más numerosas las personas que se dirigen a mí e intentan convencerme que la Iglesia Católica, que toda la Iglesia no es así y me ponen de ejemplos y testigos vivos que sí están comprometidos con los derechos de las personas homosexuales. No hace falta que me lo cuenten, yo lo sé. Pero no son ellos quienes tienen que partir la lanza a favor de la Iglesia. No son suficientes. Son los sacerdotes y los diáconos, hermanos mayores y resto de representantes de la Iglesia,  quiénes tienen que dar el paso y decir verdaderamente lo que piensan. ¿Qué tiene el párroco que decirle a las personas transexuales y homosexuales que están en su parroquia? ¿Por qué no hablan? ¿Les puede más el miedo a perder sus privilegios o a enfrentarse a un obispo que el defender la verdad y la justicia? ¿No fue con estos enfrentamientos, y recuerdo ahora a Teresa de Jesús o San Juan Bosco, como la Iglesia avanzó y sobrevivió a lo largo de los siglos? ¿No son capaces de medir que la Iglesia se muere porque no es capaz de engendrar nuevos sacerdotes? ¿no son conscientes que han convertido el campo sembrado de semillas de mostaza en un campo estéril? ¿No tienen estos sacerdotes y diáconos absolutamente nada que decir sobre el dichoso autobús? ¿Con quienes éstán? ¿Están con Jesús, o contra Jesús? ¿O acaso prefieren vivir entre los tibios (Ap 3,15-16)? Sus silencios les hace cómplices.

20 marzo, 2017

De cómo el sistema sanitario andaluz termina enviándome a urgencias sinser urgente.

en la consulta médica

El pasado día de Andalucía viajé a Roquetas de Mar (Almería) por cuestiones personales con tan mala pata que coincidió con el fenómeno de la calima, ese polvo microscópico que cruza el Mediterráneo  colándose en nuestros pulmones y recordándonos como un castigo divino que la República Árabe Saharahui Democrática existe y que no le hacemos ni caso desde las instituciones oficiales españolas.

La calima es enemiga número de los alérgicos como yo y me provocó el episodio de alergia más grande de mi vida. Así que con los síntomas propios de la crisis alérgica fui a un consultorio médico del SAS cercano a la casa donde me estaba quedando.

Y fui a un consultorio médico, esperando pasar los días de fiesta, porque consideraba que lo mío no era urgente, que lo podía tratar un médico de familia.

La primera en la frente. En el consultorio médico me dicen que tengo que ir a mi médico y que no me pueden atender. Y ya comenzamos las conversaciones absurdas. Le digo que no puedo ir a mi médico porque está en Jerez. Me dicen que entonces tengo que hacer un traslado. Les digo que sólo voy a estar cinco días en Roquetas. Me dicen que entonces tengo que ir al Centro de Salud de Roquetas. Y allí que me planto.

Una hora y pico de espera. Colas enorme. El 90 por ciento de la cola, extranjeros. Lógico, aquello está lleno de inmigrantes. El personal no da para más. Encima, el problema del idioma hace que cada consulta sea un suplicio para el personal y para el paciente. Demasiado hacen los celadores. Mi aplauso a ellos por su paciencia.

Llega mi turno. Me dicen que tenía que haber ido a otro sitio, que era el que me correspondía por el sitio en que me estaba quedando a dormir. Les digo que sí, que lo entendía, pero que yo no estaba en condiciones de aprender la zonificación sanitaria del Poniente Almeriense y que había ido al Centro de Salud que sabía. Por lo visto había otro.

El caso es que tampoco me puede atender un médico de familia. Que para eso tengo que ir a urgencias. Pero que no me preocupe que el mismo Centro de Salud tiene urgencias. Le digo que lo mío no es una urgencia. Que es una crisis de alergia que me puede tratar un médico de familia cualquiera. No puede ser. A urgencias.

Pues nada. A urgencias. Entro y me dicen que tengo que esperar hasta cuatro horas porque lo mío no es urgente. Pues claro que sé que no es urgente. Eran la una de la tarde. Desde las nueve de la mañana diciendo que lo mío no era urgente. Pues nada. A urgencias. Y allí estaba. Esperando hasta que me atendió un médico que me mandó un jarabe, me auscultó, me dijo que era la alergia y que cuando llegara a mi médico en Jerez fuera a consulta. Así que me vine para mi casa con mi jarabe de ocho euros que pagué yo porque el SAS no lo paga y con mi alergia que fue aliviada de golpe en mi centro de salud jerezano con un pinchazo de urbason y oxígeno con un broncodilatador. Aumento de mi tratamiento y estoy mucho mejor, aunque sufriendo la primavera.

Resumiendo, que yo, que estoy plenamente concienciado de que no debemos utilizar las Urgencias para no colapsar el sistema, terminé en el servicio de Urgencias sin ser Urgente. Espero que alguien tome nota y pueda arreglar esto.

19 marzo, 2017

Horarios de misa en los medios de comunicación de la Iglesia Católica

[caption id="attachment_1164" align="aligncenter" width="600"] La última cena - Leonardo Da Vinci.[/caption]

 

HORARIOS DE MISA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA.

 

13TV - Los domingos a las 12.000 del mediodía, y todos los días a las 11.00 de la mañana.

COPE - Los domingos a las nueve de la mañana.

RADIO MARÍA - Los domingos a las 10.00 de la mañana y a las 20.00 de la tarde. Todos los días a las diez de la mañana. Esta emisora también completa su programación con rezos del rosario, liturgia de las horas, catequesis, etc.

Por lo tanto, no es necesario para la Iglesia ocupar la televisión pública con espacios que ya tiene con sus propios medios, así como tampoco era necesario que Podemos pidiera ahora la supresión de la misa. Es un error estratégico total, ya que es lo que se conoce comúnmente como darle la patada a un avispero: presenta a la Iglesia Institucional como víctima y encima le regala una gran visibilidad y popularidad. Esas cosas se hacen cuando se gobierna no cuando estás en la oposición, además de que la misa en la 2 viene de algo más lejos que es el concordato con la Santa Sede, que eso sí es lo que tienen que aclarar en sus programas electorales, para no parecer que se ataca a las personas y su religión en vez de explicar cuánto nos cuesta a España estos acuerdos y a cambio de qué.

Por último, no dejen de leer la postura del Papa Francisco con respecto al laicismo.

16 marzo, 2017

Dios y el Dios Magufo

[caption id="attachment_1157" align="aligncenter" width="600"]Dios y el Dios magufo Dios y el Dios magufo[/caption]

Leo que un torero dice que Dios desvió el pitón del toro para salvarle la vida. Y cómo creyente no puedo dejar de hacerme la pregunta de que en qué Dios puede creer ese hombre que hace esas cosas. Desviar el pitón del toro y no salvar la vida de tantas víctimas de la guerra, por ejemplo.

En estos tiempos en que los ultracatólicos tienen la piel tan fina que se sienten ofendido hasta por un estornudo, yo, como creyente, sí que me siento ofendidos por ellos por cuestiones como ésta. Porque a mí, no me puede ofender un ateo o un agnóstico, ya que ellos no creen. A mí quién me ofende de verdad, es quien dice creer en lo que yo creo y luego tergiversa las cosas de una manera que parecen hasta demoníacas.

Porque ¿en qué dios creen? y ahora lo pongo en minúsculas. ¿Dónde han dado la catequesis esta gente? ¿Dónde se han formado como cristianos?

Asisto asombrado a emisoras de radio, que se llaman a sí mismas religiosas,  donde personas enfermas y desesperadas piden que pongan bajo el manto de la Virgen (¿Qué manto? ¿qué manto llevaban las judías de hace dos mil años?) a fulanito o fulanita para que se cure o que encuentren trabajo. ¿Pero qué esto? ¿Y si la rogativa no se cumple y muere la persona? ¿y si la petición no sirve y la persona sigue en paro? ¿El que pide tiene que asistir con resignación cristiana a que no se cumplan sus peticiones? ¿ o tiene que perder la fe?.

Lo más seguro es lo segundo, que pierda la fe. Porque estas actuaciones de las iglesias están más cercanas a la superchería, a los programas nocturnos de echadores de cartas, que a lo que debe - o mejor dicho - a lo que siente alguien que se denomina cristiano.

De la superchería pasamos a la adoración de imágenes. ¿Qué es eso de que mi Cristo es más bonito que el tuyo? ¿Qué es eso de entrar en un templo e ir la gente derechita a su Cristo, su Jesús, su Virgen y pasar completamente del Sagrario que es para los católicos el sitio donde verdaderamente está Jesús?

No. La culpa no la tiene la gente. Son víctimas de una mala educación religiosa. Esa educación que debería darse en los templos pero que están empeñados en darlas en las aulas, por ese afán de poder, de estar presente en lo público a la fuerza. Y a la vista están los resultados. El clero está más pendiente de la infancia, de los homosexuales, de la mujer o de Unidos Podemos que estar a lo que tiene que estar.

Todo esto demuestra una carencia total de esfuerzo por parte del clero de hoy día. No educan. No ilusionan. No convencen. Van a lo fácil y no a doblar el lomo. Es mucho más cómodo montar una procesión, hacer una fiesta que coger el Evangelio y decir: venga, vamos a arremangarnos, que el Señor necesita obreros para sembrar la mies.

Qué triste ver en lo que se ha convertido el cristianismo, y especialmente, la Iglesia Católica hoy.

Sólo queda una luz de esperanza llamada Francisco que tiene la casi imposible tarea de desatar todo lo atado por uno de los papados más nefastos, sobre todo por lo largo,  de la Historia: el de Juan Pablo II que diluyó la alegría del Concilio Vaticano II en lo que tenemos hoy: un funcionariado clerical con una asamblea zombi, que anda sin rumbo, como ovejas sin pastor.

Queda poco para el aniversario del asesinato de Oscar Romero, el santo invisible para muchos. Ojalá que su testimonio perdido sea como la semilla de mostaza y Francisco pueda tener fuerzas y tiempo para regarla para que crezca y le dé a la cristiandad la alegría que tanto le hace falta y la limpie de odios, machismos, homofobias, capitalismos y tantos y tantos pecados que la crucifican cada día.