23 julio, 2017

La conciencia del Sr. Diputado o Diputada


Telita con el tema de la maternidad subrogada. O vientres de alquiler. No, no voy a hablar de ello, porque no tengo una opinión formada. Unas veces pienso una cosa y otras pienso lo contrario.
Sin embargo, si me preocupa otra cuestión.
El Partido Popular en sus nuevos estatutos permite el voto en conciencia de sus diputados para supuestos éticos muy concretos y de forma excepcional.
A mí me preocupa mucho esta decisión del PP o de cualquier otro partido: que deje a la conciencia de sus parlamentarios decisiones importantes para la ciudadanía.
Porque miren ustedes. Yo conozco y sé - más o menos, porque cuando te traicionan te llevas la sorpresa - la ideología, el pensamiento, que defiende un partido político pero no sé que hay en la conciencia de cada diputado o diputada que está en el Congreso.
Aquí en España votamos a listas de personas para el Congreso de los Diputados. Y votamos a personas en concreto para el Senado, pero bajo la sigla de un partido.
Así que eso de la conciencia del diputado, de la diputada, del senador o senadora a mí no me vale, porque no las conozco.
A partir de ahora, si esto puede ocurrir, el que algún representante público puede votar por lo que le dice su conciencia, exijo como elector que en las próximas elecciones, los partidos políticos cuando informen de los curriculum vitae de las personas candidatas también nos digan cuales son sus conciencias. Quiero saber si el candidato o candidata pertenece a una religión en concreto porque esto hace mucho para construir su conciencia. Quiero saber si por ejemplo, en sus prioridades está el hacer más caso a la una Ley Ordinaria que al mandato de su líder religioso, sea el Papa o sea un imán.
Quiero también saber lo que le dicta su conciencia en temas como el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, la igualdad de las mujeres,  las corridas de toros, la cacería, y así no pararía. Quiero un test de conciencia. Porque si ellos van a votar en conciencia, yo quiero votar también con la mía.
Todo esto se solucionaría con listas abiertas, pero eso... ya sería para otra columna de opinión.

02 julio, 2017

Por trece razones


No sé, amable persona que me lees, si te has encontrando con la muerte voluntaria de una persona en tu vida. Sí, estoy hablando del suicidio, algo que en los medios de comunicación está vetado hablar y se evita a no ser que la víctima sea una persona muy conocida y relevante para el público en general.
Pero hay que tener mucho cuidado al hablar del suicidio porque es una conducta que se puede imitar y a la vez que se informa, estamos perjudicando. Por eso os voy a contar una experiencia que tuve hace ya veinte años pero que la recuerdo como si fuera ayer. Como otras personas, sí he vivido experiencias de suicidios cerca, pero esto que voy a contar tuvo un final feliz y se pudo evitar. El suicidio es una consecuencia de unos sentimientos negativos extremos y que no es la solución. Ojalá aprendiéramos entre todos a explicar a quienes nos rodean - todos somos probables suicididas - que la muerte voluntaria no arregla nada. 
Allá por el año 2000, internet era otra cosa. Necesitabas del ordenador, no la teníamos en el móvil. La manera de comunicarte en los tiempos previos a Facebook y Twitter eran las redes de IRC. Un servidor donde había miles de canales de muchas temáticas dónde entrabas, charlabas con gente con intereses afines, etc. De hecho, algunos de mis mejores amigos vienen de ahí, del IRC (Internet Relay Chat).
Por aquel tiempo existía un canal llamado #GayAndalucía, que así se ponía, donde los usuarios gays andaluces hablábamos de lo que se nos ocurriera. En aquellos canales, habíamos unos operadores responsables de expulsar a gente que insultara, se portara mal, etc...
Una noche entró un chico de 16 años, de la provincia de Sevilla que dijo que se iba a suicidar. El motivo era la homofobia que estaba sufriendo por parte de sus compañeros de colegio, 'amigos' de la calle, etc... Los que estábamos conectados nos quedamos asustados ante la situación como se pueden imaginar. Pero tuvimos la suerte de actuar bien. Lo principal era escucharle, mantener su atención en el ordenador, decirle de todo, animarle, entreneterle, lo que fuera, para que no se despegara de la pantalla. Mientras, algunos miembros del canal llamaron a la polícía. Otros, usaron lo que se conoce como 'ingeniería social'. En aquellos tiempos no podías localizar a nadie como se puede localizar hoy a alguien con un móvil. La 'ingeniería social' consiste en sacarte datos personales a alguien sin que se de cuenta, y se consiguió sacar donde vivía. Con esos datos, se localizó a la madre, y se llegó a tiempo. Se evitó. 
He vivido más casos motivados por la homofobia que llega a una persona, sobre todo los adolescentes, con una personalidad más débil, a tomar esta terrible decisión.
Os preguntaréis porque hoy estoy hablando de esto, tan terrible de lo que nunca se habla, y que ocasiona más víctimas al año que accidentes de tráfico.
Sencillamente, porque acabo de terminar de ver la serie de Netflix 'Por trece razones' (éste enlace contiene spoiler) y estoy en estado de shock.
Hay polémica con la serie sobre si se tenía que haber hecho. Yo creo que sí, pero creo también que un o una adolescente tiene que verla con un adulto o con alguien formado. No que la esté viendo a la vez. No. Pero que padres, madres, educadores y orientadores sepan que esa serie está ahí.
El suicidio no es solución ninguna para nada. Y existe un Plan de Prevención contra el suicidio en Andalucía. Puede que ni lo supieras.
En esta página web de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía existe toda la información para la Prevención del Suicidio.
Y ya sabes, ante cualquier cosa que veas que te haga sospechar de que alguien está en riesgo, llama al 112.

30 junio, 2017

La homofobia callada: el silencio te hace cómplice.


Muchas personas piensan que la homofobia es una acción activa de odio y falta de respeto. Como pegarte por la calle si vas agarrado de la mano de tu pareja. Llamarte maricón en tu clase o en tu trabajo. Decir que eres un pecador o un enfermo. Efectivamente, estos son ejemplos de homofobia.
Pero hay otra homofobia que no se ve y es la homofobia pasiva, la homofobia por inacción. Y duele, duele tanto como la activa, sobre todo, porque te decepcionan las personas.
Soy muy observador y sé que en las redes sociales, especialmente Facebook, somos todos muy dados a ponernos lacitos y simbolitos solidarios con el motivo que sea. Aunque no lo sintamos. Da igual. Es la moda. Je suis Charlie. I love London. Lacito rosa contra el cáncer de mama. Lacito negro contra la violencia machista, etc... pero no todos, especialmente los hombres, se ponen en el lacito con el arcoiris de la bandera LGTBI. Algunos sí lo hacen - también los observo - Son hombre heterosexuales, que no tienen miedo a que les llamen maricón por ponerse el lacito. Son valientes y  yo se los agradezco. Pero hay otros que no se lo ponen. ¿Están obligados a ponérselo? No, está claro que no. Pero es un gesto
Particularmente me duele los que pertenecen públicamente a organizaciones particularmente famosas por sus actos de homofobia.
Echo mucho de menos el compromiso de los cristianos de base y de cofrades en apoyo a la comunidad LGTBI. De nada sirve un golpecito en el hombro, decirte en privado que estáis de acuerdo con el respeto a la diversidad sexual, pero luego, a la hora de dar la cara públicamente, no decís nada. No le enmiendan la plana a ningún obispo.
Es el silencio. Ese silencio que os hace culpables por omisión, y por tanto, cómplices.
También ocurre con muchos militantes del Partido Popular. A título personal te dicen que no son homófobos y tal, que te respetan, que el partido está cambiando, que bla bla bla. Pero a la hora de la verdad, callan.
Unos y otros no son capaces de enfrentarse a sus organizaciones homófobas y decirles ¡YA ESTÁ BIEN! Claro, tienen mucho que perder: su posición. Su sitio. Su lugar. Su zona de confort.
No soy yo quién para juzgar a nadie y decirle que renuncie a esto o a lo otro para que me defienda a mí, porque posiblemente yo también lo haga en otras cuestiones.
Mis silencios también son cómplices. Pero yo por lo menos he conseguido desvincularme las organizaciones que me insultan y me condenan a diario. No puedo estar en su sitio donde se pisotea el derecho humano a amar a quien tú quieras.
Queda mucho por andar. Queda mucha homofobia interiorizada. Que es de las peores. No paro de recibir mensajes por whatsapp de un conocido gay que llama al matrimonio homosexual 'un acto ridículo' y me manda fotos obscenas sacadas de un desfile del Orgullo que para nada son representativas.
Sí, me las manda un gay que no se acepta, que no consigue salir del armario y que no soporta que otros los hayan conseguido.
Es tiempo de estar orgulloso de lo que sé es, que no es un acto de vanidad: es un acto de no avergonzarse de uno mismo. Pero necesitamos de la ayuda de la sociedad todavía. Un día no basta para vencer la homofobia. Necesitamos que los que estáis callados, habléis, gritéis contra la injusticia. Porque si no lo hacéis, yo pensaré que estáis enfrente mía y que sois mis enemigos, y que trabajáis, en silencio y dejando hacer, a los que si pudieran y en otras circunstancias, me condenarían por vago o maleante o me tirarían con las manos atadas desde un edificio de cinco plantas.

16 junio, 2017

Cada vez hay más maricones y lesbianas


Así reza una de las cuñas que rotan de vez en cuando en la emisora comunitaria Frontera Radio de Jerez. Luego da la explicación: Falso. No es que haya más, es que ahora somos más visibles.
La visibilidad es, ha sido y será muy importante a la hora de normalizar el hecho homosexual, transexual y bisexual.
Hoy día no es lo mismo no ser heterosexual que hace quince años. 
El camino no ha sido fácil en absoluto. Muchas trabas, como aquél recurso del Partido Popular contra el matrimonio entre personas del mismo sexo. Ellos, que acusan a la izquierda de querer prohibirlo todo, querían prohibir nada más y nada menos, que el amor. Pero no pudieron. Y que yo sepa, no pidieron perdón.
También han habido grandes batallas ganadas, como el mismo derecho al matrimonio o como tener personas homosexuales en cargos públicos sin que ocurra absolutamente nada.
Pero todavía quedan resquicios en la sociedad donde la homofobia resiste y sigue haciendo daño. Vivimos en Cádiz, la provincia con más delitos por homofobia de Andalucía y la quinta de España.
La homofobia resiste porque aún no tenemos una ley en España que nos proteja lo suficiente a las personas homosexuales, transexuales y bisexuales. 
Mientras en otras cuestiones de transcendental importancia, como es la violencia machista, se ha legislado mejor y nadie desde una tribuna pública puede hacer apología del terrorismo contra las mujeres, se debería hacer lo mismo en cuestiones de homofobia. 
Una sociedad como la española no puede tolerar que desde púlpitos de partidos políticos o religiones, desde televisiones, desde radios, desde la prensa, se siga insultando y discriminando a toda la población LGTB por el mero hecho de serlo.
Pero no sólo la ley sería el arma para combatir estos delitos de odio.
Hago un llamamiento a todas las personas religiosas cristianas y musulmanas, donde existe todavía ese pensamiento homófobo. Me consta que dentro de todas las distintas variedades de religiones habidas en nuestro país, todo el mundo no es homófobo. 
Por lo tanto, musulmanes, alcen la voz en sus mezquitas y defiendan al Islam como esa religión de paz que dice ser y no discriminen a las personas por su sexualidad.
Evangelistas: hagan lo mismo. Jesús no condenó a ninguna persona homosexual. A los Evangelios me remito. Testigos de Jehová: ídem de ídem. Hay muchos protestantes homosexuales. Algunos son valientes. ¡Sed valientes el resto!
Católicos, donde más personales homosexuales y transexuales hay por ser la confesión más numerosa: sacerdotes homosexuales, diáconos homosexuales, cofrades homosexuales, ¡Sed Valientes! ¡Dad la cara! Haréis mucho bien con vuestra visibilidad. ¡Sólo ustedes podréis cambiar vuestras comunidades religiosas desde dentro!
Y no sólo las personas homosexuales: heterosexuales musulmanes, católicos, evangelistas, testigos de Jehová, ¡Ayúndenos! No le deis la espalda al prójimo, porque sabéis Quien está en el prójimo. 
Que vuestro silencio no os haga cómplices. ¡Hablen, por favor, no callen por la justicia y la igualdad de las personas!.
Y a los políticos: legislen para que la homofobia sea borrada de nuestras vidas. Pero pronto porque la homofobia mata.

05 junio, 2017

Ciudadanos: cambiar para no cambiar nada.

Albert Rivera e Inés Arrimadas, del partido Ciudadanos en un acto en Madrid, en octubre de 2015
Fotografía By CARLOS TEIXIDOR CADENAS (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons

Con la llegada de la famosa crisis (que llegó para quedarse y que por mucho que nos lo repitan, no se va) la sociedad española reaccionó de dos maneras: una, llenando las plazas con ese fenómeno llamado 15M y otra con la aparición de nuevos partidos que una vez llegadas las elecciones generales rompieron el clásico bipartidismo de la historia de la democracia postfranquista que vivimos actualmente.
Los dos partidos emergentes han sido Podemos y Ciudadanos. El primero, toma prestado los votos (siempre digo 'toma prestado' para que nadie cometa el error de creer que los votos son suyos para siempre) de mucha parte del 15M y de mucho desencantado por las políticas del PSOE además del voto 'útil' proveniente de Izquierda Unida, con el que al final fueron en coalición.
Podemos es pues el referente de la 'nueva izquierda' frente a la izquierda clásica que representaba el PSOE y que ahora ocupa el centro político.
Por otro lado, nos encontramos con Ciudadanos, un partido que nace con la imagen de un señor desnudo desde Cataluña y que lleva por bandera la lucha contra la corrupción y un mensaje nacionalista y liberal igual al del PP, un mensaje que cala entre el electorado del Partido Popular, de derechas pero decentes, que no soportan la corrupción que acosa al Partido fundado por Don Manuel Fraga y también bebe de los votos de la parte más derecha del PSOE.
A Podemos le hemos visto pactar siempre para favorecer gobiernos de izquierdas y si no pactar, dejarlos gobernar con tal de que no gobierne el Partido Popular, cosa lógica desde su posición.
Pero ¿Y Ciudadanos? Hablo con gente sorprendida de que Ciudadanos pacte  igualmente con el Partido Popular y el PSOE, lo que indica que ese eslogan tan conocido y malsonante, de que PSOE y PP la misma cosa es, no es tan raro
Sin embargo, a mí Ciudadanos me tiene sorprendido por una cuestión. Como decía, llevan por bandera el fin de la corrupción, objeto harto loable pero sus acciones se limitan a pedir la dimisión de tal persona si es imputada.
A ver. La corrupción política en España no es un problema de personas. Es un problema político; es un problema de partidos. Lo estamos viendo. Y no es que los responsables de los partidos sean corruptos, no. No lo son y no digo eso. Pero sí digo que los responsables de los partidos deberían haber estado más finos en sus controles internos y haber evitado todo lo que está sucediendo.
Son los partidos enfermos de corrupción los que tienen que cambiar. Volver a la oposición. Curarse de corrupción. Les será fácil. Cuando un partido está en la oposición y no tiene poder, el posible corrupto no tiene campo de acción y no se acercará.
Pero Ciudadanos no hace eso. Curiosamente, hace lo contrario. Mantiene a los partidos de siempre, a los afectados por la corrupción. Si se dan cuenta, votar a Ciudadanos no cambia nada. Cambia a determinadas personas. Pero no cambian nada.
¿Quién gobierna en España? El mismo. ¿Quién gobierna en Andalucía? La misma.
¿Han notado ustedes algún cambio en sus vidas?